No sé por qué etapa de la vida
estás pasando ahora mismo, pero si eres como yo, seguro que estás cargando con
un montón de cosas.
Quizás estás intentando querer
bien a los tuyos, pero te sientes desbordada. Quizás te enfrentas a una
decisión que te quita el sueño, preguntándote cuál es el siguiente paso
correcto. O quizás la vida es tan ruidosa y acelerada que tu corazón te
pregunta en silencio: Señor, ¿es realmente este el camino que quieres que siga?
Lo entiendo. Yo también he pasado
por eso. Y es precisamente por eso por lo que sigo recurriendo a esta sencilla
y poderosa oración:
Señor, necesito tu
sabiduría.
Porque esto es lo que he
aprendido: la sabiduría de Dios no es ruidosa ni llamativa como los consejos
del mundo. No cambia con las tendencias ni persigue lo último en moda. Su
sabiduría es constante. Está arraigada en la verdad. Es gentil, llena de paz y
misericordia (Santiago 3:17). Y cuando nos detenemos lo suficiente para
buscarla, lo cambia todo.
Dios nos invita a pedirle
sabiduría, sin vergüenza, sin vacilación, sin miedo a pedir demasiado. Él
promete darla generosamente (Santiago 1:5). Le encanta guiarnos. Pero el tipo
de sabiduría que necesitamos no proviene de un podcast, una agenda o una lista
de tareas perfectamente elaborada. Proviene del tiempo que pasamos en Su
Palabra. De los momentos tranquilos de oración. De caminar cerca de Él en medio
de la vida real.
De eso se trata este estudio de
seis semanas: crear un espacio para reducir el ritmo y pedirle a Dios su
sabiduría en las áreas que más importantes: nuestras relaciones, nuestro
tiempo, nuestras decisiones, nuestro llamado y más. Juntas, abriremos las
páginas de la Biblia y le preguntaremos a Dios: «¿Qué dices sobre esto?».
Y aquí está la buena
noticia: no es necesario que tengas todas las respuestas. Solo tienes que
seguir acudiendo a Aquel que las tiene.
Así que comencemos: un versículo,
una oración, un paso de rendición a la vez. No estás sola en esto, y Dios es
fiel. Él te guiará bien.
Busquemos Su sabiduría, juntas.
Nuestros estudios son estupendos para las agendas ocupadas porque son superflexibles. Se pueden reunir en grupos locales con amistades a la salida de la escuela, en una cafetería, usando mensajes de texto o a través de un portal en Internet.
El formato de nuestros estudios bíblicos es ideal para que cualquier mujer lo adapte a su jornada cotidiana. No olvides que también puedes hacer nuestros estudios individualmente, por la mañana, al mediodía o por la noche, desde la comodidad de tu sofá, la mesa de la cocina o tu lugar favorito.
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