MANOS A LA OBRA





Cada vez que alguien debe ponerse a trabajar de manera inmediata o debe comenzar a poner en práctica algo de forma urgente, decimos: ¡Manos a la obra! Con esta expresión se quiere decir que no hay lugar para aplazamientos y que el momento de actuar es ahora.

Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres
San Juan 24:8

La  mujer de Samaria, la protagonista de ésta maravillosa historia tuvo un encuentro inesperado en el pozo donde solía recoger agua, su vida no volvió a ser la misma desde ese encuentro, porque descubrió una gran verdad para su vida.

Había conocido a Jesús, había escuchado de su propia voz lo que él podía ofrecer a su vida. La necesidad de compartir con los demás y  el gozo  que le provocaba la oportunidad de una nueva vida era como para no quedarse  callada, así que  enseguida se puso  “manos a la obra”.

Llama la atención del porque el evangelista quería dejarnos  en el relato el hecho de que  dejaba el cántaro, recordemos que el motivo por el cual ella había llegado a ese lugar era para abastecerse de agua, pero luego de ello, entendió  verdaderamente lo que necesitaba en su  vida y que en ese momento   no existía nada que fuera más importante que lo que Jesús le podía ofrecer, así que para aligerar su paso a cumplir el cometido de compartir las buenas nuevas debía despojarse de todo aquello que constituyera una carga o le impidiera aligerar su paso.  Una evidencia importante de que la semilla sembrada en ella por el Señor estaba empezando a germinar. Quiero imaginar  también que quiso mostrarse agradecida y dejarle a Jesús agua para que bebiera mientras  iba. Al fin y al cabo, a pesar de la sed de Jesús y su petición, ella todavía no le había dado agua. Y seguramente también  tenía la intención de regresar a donde estaba Jesús.

Dentro de los Planes de Dios para nuestras vidas hay un propósito que está  encaminado a algo que tenemos que hacer. De ahí el recordatorio de “manos a la obra” algo que no puede esperar, no es para mañana sino se trata de hoy mismo.

"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? 
Levántate y bautízate, y lava tus pecados, 
invocando su nombre."
Hechos 22:16

En este versículo encontramos dos palabras con una acción imperativa aludidas  a nuestra purificación espiritual, una motivación también a poner manos a la obra en cuanto a despojarnos de todas las cargas y pecados, y el bautismo  ligado de manera comparativa a la limpieza. Estamos llamadas de manera inmediata a recibir el perdón que Cristo nos ofrece y encontrar en él esa agua viva que sacia nuestra sed y  la necesidad  de cualquier otra cosa.

 Siempre va a ser  importante testificar lo que Cristo ha hecho en nosotras mismas, siendo congruentes a través de nuestras acciones  lo que proclamamos de esa libertad  en Cristo.

A medida que avanza el  estudio de éste pasaje, ¿qué has aprendido? ¿te has sentido identificada con la mujer de Samaria?  ¿existe algo que hoy tienes que dejar para seguir a Jesús?, si ya lo has hecho ¡ Gloria a Dios!, entonces ¿Qué  esperas?,  ¡manos a la obra! hay mucho por hacer y mucho de qué  hablar.

"¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? 
Como está escrito: !Cuán hermosos son los pies 
de los que anuncian la paz, 
de los que anuncian buenas nuevas!"
Romanos 10:15










Como barro en sus preciosas manos
Grethel Elías Ruiz.






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ACERCA DEL AUTOR



                                       Grethel Elías Ruiz   
Guatemalteca y madre de dos increíbles chicas. Desde muy pequeña ha servido a Dios. Pero no fue hasta hace unos años cuando experimentó la separación de su esposo que le hizo tener un encuentro personal con Dios. Le apasiona compartir  del amor de Dios a través de su testimonio. Comparte en un programa de radio y atiende consejería. Conectada con cientos de mujeres en el mundo ella es parte del equipo de líderes de Ama a Dios grandemente desde 2016





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