Sabiduría en los conflictos

 


En la Biblia encontramos dos clases de temor, el temor del hombre y el temor de Dios. De manera general, el temor del hombre se describe como una trampa con la que el corazón humano tropieza continuamente (Proverbios 29:25). Esta trampa se extiende en todas las facetas de nuestra vida y podemos rastrearla cuando nos preguntamos ¿Por qué hago lo que hago? ¿Para quién lo hago? O, como lo expresó Pablo en su carta a los Gátalas “¿Busco ahora el favor de los hombres o de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres?” (Gálatas 1:10). 

 

Responder estas preguntas con honestidad revela si lo que verdaderamente hay en nuestro corazón es honra, respeto y obediencia por Dios o una necesidad de complacer, obedecer, ser aceptado y exaltado por las personas. Ya sea que domine una cosa u otra, los deseos más profundos del corazón se ponen en evidencia en la forma en la que nos relacionamos y resolvemos conflictos con otros.

 

Santiago expone esto muy claramente cuando expresa: ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros?” (Santiago 4:1).  Nuestra tendencia ante un conflicto la mayoría de las veces se inclina a defender o al contrario, contener por presión nuestra propia posición con toda clase de argumentos verbales y no verbales. Ambas situaciones nos dejan en el mismo lugar de conflicto, ya sea perpetuando un conflicto con el otro o sosteniendo un conflicto interno, ambas situaciones responden a deseos del corazón que no procuran obedecer a Dios sino a los otros o a nosotros mismos.

 

A menos que optemos por el camino alterno de la sabiduría... Proverbios nos dice que el principio de la sabiduría o lo primero que tenemos que hacer para comenzar a ser sabios, incluso en nuestras relaciones, es honrar al Señor. El temor al Señor es lo que la brújula hace al marinero.

 

Cuando en el corazón domina el deseo de honrar al Señor por sobre todas las cosas, antes que defender la propia opinión ante los demás o anular la opinión personal por el temor al qué dirán, la respuesta ante el conflicto será completamente distinta, pues ya no responde desde sus propios deseos, sino desde un corazón que se sujeta voluntariamente a la ley de Dios, procurando diligentemente buscar sabiduría para responder antes de actuar o hablar.

Proverbios 15 nos deja ver algunas de las cualidades de un corazón que como producto de su temor a Dios se conduce con sabiduría frente al conflicto. Algunas de estas cualidades son:

 

  • -          Responde con apacibilidad, es decir, con calma y sin agitación (V1).
  • -          Responde con palabras suaves (V4).
  • -          Acepta y aprende de la corrección (V5;32).
  • -          En lugar de quedarse inmerso en el conflicto ofrece solución (V7).
  • -          No entra en el juego de la competencia porque tiene contentamiento (V16).
  • -          Detiene el conflicto cuando se mantiene sereno y no pierde los estribos (V18).
  • -          Tiene control de sus palabras, piensa antes de hablar (V28).
  • -          Escucha atentamente (V31).
  • -          Se mantiene en humildad (V33).

A la luz de estas cualidades podemos reflexionar y preguntarnos ¿Dominan estas respuestas en mi corazón? Aunque muchas veces fallemos, podemos tener la esperanza que no ofrece el Señor en el libro de Santiago 1:5 Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.

 

El temor del Señor conduce a la paz con Él y, como resultado, hallar paz dentro de sí y estar en paz con otros.



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