La solución a nuestros problemas


 

“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangremos el perdón de pecados.”

Colosenses 1:13-14 RVR 1960

 

Para poder comprender y dignificar la inmensidad el regalo que es poder conocer a Jesús y ser salvos a través de Él, es necesario que recordemos de qué nos salvó y por qué fue enviado a la tierra.

 

Cuando leemos la Biblia, podemos ver que desde la creación del mundo, en el momento en el que Adán y Eva pecaron por primera vez, hubo consecuencias; dentro de ellas está escrito en la Palabra que el pecado trae una sentencia de muerte y nos aleja de la presencia de Dios, sin embargo, desde el momento en el que el pecado aparece en Génesis 3, Dios juntamente declara la solución a los problemas y la condena del mismo, diciendo que la simiente de la mujer herirá en la cabeza a la serpiente (Génesis 3:15). De modo que revela que tenía establecido ya el plan de salvación a través de la descendencia de Sus primeros hijos.

 

“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna

en Cristo Jesús Señor nuestro”

Romanos 6:23 (RVR1960)

 

Antes de la venida de Cristo al mundo, en el Antiguo Testamento se había establecido que ante el pecado se hacían sacrificios animales, esto como muestra del arrepentimiento de este y como acto de adoración a Dios. Los sacrificios en holocausto se llevaron a cabo hasta que Jesús vino a la tierra y vivió de forma perfecta, de modo que Él fuera el sacrificio e hiciera el derramamiento de sangre necesario para salvarnos a nosotros de la condena de muerte. 

 

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es Cristo Jesús”

Romanos 3:23-24 (RVR1960)

 

Al morir terrenalmente, cada ser humano pasa por un juicio en el que somos culpables a causa del pecado, ya que este nos hace incapaces de ser Santos y de cumplir con la ley de Dios, por lo que esto nos destina a una eternidad de muerte y, justamente de esta sentencia nos salvó Jesús.

 

Jesús gratuitamente se dio a cambio de cada uno de nosotros, porque Él cumplió toda la ley y vivió una vida Santa y sin mancha. Él era el único digno de habitar en la eternidad con Dios y Su sacrificio nos abrió paso y dio la solución.

 

Se entregó como cordero en nombre de todos los pecadores y nos redimió,

de modo que cuando Él resucitó todos resucitamos juntamente con Él.

 

Su sacrificio fue la solución que Dios preparó por amor, para que hoy en Su nombre podamos ser llamadas JUSTIFICADAS, REDIMIDAS, SALVAS.



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