La Gran Historia


 

A primera vista, la Biblia, un conjunto de 66 libros que narran diferentes historias puede parecer un desafío de rompecabezas. ¿Cómo se une una historia con la otra? Dios utilizó a más de 40 personas en un periodo de aproximadamente 1.500 años para escribir una sola historia, la pieza principal de este rompecabezas es el amor de Dios que redime la raza humana y conforma un nuevo reino de seres humanos restaurados para ser lo que Dios quiso que fueran desde el principio.

 

El amor de Dios es la historia que une todas las demás historias pasadas, presentes y futuras, a esta gran historia se le llama metanarrativa porque es el tema principal de la Biblia. La metanarrativa sigue un hilo de creación – caída – redención – glorificación/ restauración. Este es el hilo que unifica las pequeñas historias.

 

El poder de Dios crea un universo y prepara un jardín donde coloca al ser humano, y aunque esta diminuta criatura se rebela contra su Creador, inmediatamente el amor de Dios pone en marcha Su plan para redimir el pecado del ser humano, anunciando y preparando la llegada, Su propia llegada, encarnada en un hombre que obedece fielmente a Dios siendo el primer representante (Jesucristo) de una nueva humanidad glorificada y un nuevo reino restaurado.

 

El resto de la historia futura nos cuenta sobre el amor y el poder de Dios trayendo a la plenitud el gobierno del nuevo Rey en un reino de reyes y sacerdotes que glorifican y adoran a Dios eternamente por Su gran obra de amor y restauración.

 

La historia del amor inmutable de Dios comienza con la creación, si bien ocupa los primeros dos capítulos del libro de Génesis, tiene mucho que decirnos acerca del carácter de Dios y de Sus buenos propósitos para la creación. Cuando estudiamos los comienzos encontramos el diseño original para la humanidad en sus diferentes aspectos; por ello es importante investigar en profundidad lo que dice Dios desde el principio acerca del hombre y la mujer.

 

Él habla y por el poder de Su palabra las cosas son creadas, luego, Él evalúa como bueno lo que ha hecho, este ritmo se mantiene hasta que llega el momento de crear al ser humano, a diferencia de lo anterior, en esta obra Dios se involucra para moldear del barro de la tierra un ser que porta Su imagen y semejanza; esto no significa que el hombre es un semi dios, sino que es portador de la imagen de Dios, un reflejo y representante de Dios en la tierra. Es por eso que, como representante, se le da autoridad para gobernar, dirigir y administrar lo creado bajo la dirección del Creador, esto significa que tanto el hombre como la mujer en su diseño fueron creados para escuchar las instrucciones de Dios y depender de Su consejo sobre cómo vivir en relación con Dios, cómo administrar el mundo de Dios y cómo convivir con otros portadores de la imagen de Dios en el mundo de Dios.

 

Tristemente este diseño no duró mucho, a partir de Génesis 3 la historia cambia; en la misma medida que el hombre se aleja cada vez más de su representación fidedigna de la imagen de Dios deshumanizándola, la esperanza del advenimiento de un fiel representante se acrecienta cada vez más.

 

Cristo fue el único ser humano capaz de vivir el diseño original de Dios para la humanidad, Él es el Ser perfecto que cumple el propósito de Dios, Su vida impecable nos provee esperanza de que amparados bajo Su fiel representación, podemos responder al amor inmutable de Dios viviendo una vida semejante a la de Cristo.

 

“Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera.” Génesis 1:31 RV2020





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