Discipulos que anuncian la promesa cumplida, Jesús

 


“El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria,

gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.

Juan 1:14 NBLA

 

Tan esperada y anhelada, la promesa hecha desde tiempos antiguos se cumplió, el Redentor hecho carne, ¡sí, Jesús nació! Y con Él, la esperanza, paz y libertad que solo Dios da. Los que creyeron en el cumplimiento de la promesa, le buscaron hasta encontrarle, como aquellos magos guiados por una estrella que fueron a adorar al Rey; el hermoso Niño, lleno de gracia y de verdad, Cristo Jesús. Pero no solo los magos le siguieron, también muchos otros a lo largo de Su vida y hasta el día de hoy. 

 

Los discípulos de Jesús, ejemplo de fieles seguidores. El libro de Lucas relata que, cuando los discípulos, regresaban de hacer lo que les mandaba, proclamar el reino de Dios, platicaban con Jesús todo lo que habían hecho. Él, los llevaba aparte para escucharlos, compartir y enseñarles. Cuando la gente los veía apartarse también los seguía. Jesús les recibía, les hablaba del Reino, perdonaba sus pecados, sanaba enfermedades y suplía sus necesidades espirituales (Lucas 9:10-11 NBLA).

 

Seguramente, mucha de aquella gente que seguía a Jesús y Sus discípulos solamente buscaba una pronta respuesta a sus problemas o enfermedades o, simplemente eran curiosos deslumbrados por Sus palabras y no podían ver que Él era el Verbo encarnado, el Mesías prometido. Cuando Jesús preguntó a Sus discípulos quién decía la gente que era, respondían que podría ser algún profeta resucitado (Lucas 9:18-19).

 

Otros, por el contrario, decidieron ser discípulos de Jesús dejando todo lo que tenían o lo que eran delante de la sociedad, reconociendo que era El Cristo y siguiéndole de tal manera que, cuando escuchaban que llegaba, corrían hacia Él acercándose con plena confianza para escuchar Su voz, creyendo en Sus Palabras y cayendo a Sus pies para pedir misericordia, adorarlo y servirle. Pedro, respondió a la pregunta de Jesús:

 

“Y ustedes «¿quién dicen que soy Yo?» Les preguntó. Y Pedro respondió: «El Cristo de Dios»”.

Lucas 9:20 NBLA

 

Así como Pedro, nosotros como discípulos de Jesús podemos reconocerle como El Cristo de Dios, nuestro Salvador y decirle a los demás que Él vino a salvar a todo aquel que se encuentra perdido por el pecado, a los necesitados espiritualmente porque no tienen a Dios, a los tristes y acongojados, a los que nadie hace justicia, a los desechados y perseguidos, a los débiles y cansados, y a todo aquel que necesita una vida nueva.

 

Jesús hizo la obra completa, siendo Dios se hizo hombre para entendernos en todo, pues anduvo entre nosotros, sufrió muerte de cruz por salvarnos del pecado, resucitando al tercer día para vencer a la muerte eterna ¿quién sería capaz de hacer tal sacrificio? Únicamente el Verbo encarnado, Jesús. Todos tenemos que saber que la promesa de redención se cumple a través de Jesús y, como Sus discípulos, nos manda cumplir una Gran Comisión:

 

“Acercándose Jesús, les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones,

bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,

enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden!

 Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».”

Mateo 28:18-20 NBLA




0 Comments